El monoplaza más laureado en la trayectoria eléctrica de la firma alemana ya descansa en su sede histórica. El Porsche 99X Electric, el vehículo con el cual el piloto oficial de la marca Pascal Wehrlein conquistó el título en la temporada 2025/2026 del Campeonato del Mundo de Fórmula E ABB FIA, se encuentra expuesto de forma permanente en el Museo Porsche en Zuffenhausen (Stuttgart), permitiendo a los aficionados apreciar de cerca la máquina que redefinió los récords de la categoría de monoplazas eléctricos.

Tras cuatro temporadas de desarrollo continuo en el certamen mundial de la FIA, el bólido concluyó su ciclo deportivo consolidándose como el monoplaza de tercera generación (Gen3) más exitoso en la historia de la competición, habiendo cosechado seis de los diez campeonatos posibles disputados durante su ciclo reglamentario.

Una temporada de hitos para Wehrlein y Porsche

El ejemplar que ingresa a las salas del museo es exactamente el vehículo original con el que Wehrlein selló la corona de pilotos el pasado 16 de agosto en el E-Prix de Londres. Este triunfo lo consagró como el único piloto alemán en coronarse campeón del mundo de monoplazas desde que Nico Rosberg obtuviera el cetro de la Fórmula 1 en 2016 con la escudería Mercedes-AMG.

Asimismo, Wehrlein igualó la marca histórica del piloto francés Jean-Éric Vergne al convertirse en uno de los dos únicos bicampeones en la trayectoria de la Fórmula E. La victoria individual coronó además un año perfecto para la escudería alemana, que tres semanas antes, durante la cita urbana de Tokio, había asegurado matemáticamente el campeonato mundial de constructores por segunda oportunidad en su palmarés.

Transferencia tecnológica: de Weissach a Zuffenhausen

El traslado final del monoplaza hacia el Museo Porsche representó una demostración gráfica de la filosofía de la marca en materia de innovación. Las tareas finales de alistamiento y preservación se ejecutaron en el Centro de Desarrollo de Porsche en Weissach, desde donde el bólido de carreras fue remolcado por vías públicas hacia Zuffenhausen acoplado a un Cayenne Turbo Electric.

Esta maniobra simbolizó el vínculo directo de transferencia técnica entre el automovilismo de alta competencia y la producción comercial de calle. Al igual que el monoplaza 99X Electric de Fórmula E, el SUV de calle Cayenne Turbo Electric adopta componentes derivados de pista, tales como la refrigeración directa por aceite para el motor eléctrico del eje trasero y un sistema de recuperación de energía en fases de frenada capaz de regenerar hasta 600 kW de potencia.

Con su llegada a las vitrinas de Stuttgart, el 99X Electric de Wehrlein pasa a integrar la colección patrimonial de competición de la firma junto a leyendas históricas del automovilismo mundial, testimoniando el dominio tecnológico de Porsche en la era de la electromovilidad deportiva.

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