Agosto trae consigo una de las tradiciones más esperadas por las familias colombianas: elevar cometas. Durante esta época, parques, cerros y diferentes espacios abiertos se llenan de personas que aprovechan los fuertes vientos para disfrutar de una actividad que se ha convertido en una tradición del país.

Sin embargo, las condiciones climáticas de esta temporada también pueden afectar la comodidad de quienes permanecen varias horas al aire libre, especialmente cuando no cuentan con la vestimenta adecuada.

De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), entre julio y septiembre se prevé una disminución de las lluvias en buena parte de la región Andina, dando paso a condiciones más secas que favorecen las actividades al aire libre, como elevar cometas.

Pero viento y sol no necesariamente significan frío extremo. Para quienes planean pasar varias horas en parques o zonas abiertas, elegir correctamente las prendas puede marcar la diferencia.

“Muchas personas asocian el viento con frío intenso y creen que la mejor opción es usar una chaqueta gruesa o un impermeable. Sin embargo, cuando vamos a caminar, correr detrás de una cometa o simplemente pasaremos varias horas al aire libre, lo más importante es mantener el equilibrio entre protección contra el viento y una buena transpirabilidad para evitar que el sudor enfríe el cuerpo”, explica Andrea Aguilar, especialista de Deportes de Montaña de Decathlon Colombia.

El sistema de tres capas puede ser un aliado

Según la especialista, el llamado sistema de tres capas continúa siendo una alternativa adecuada para enfrentar condiciones variables durante las actividades al aire libre.

La primera capa debe ayudar a evacuar el sudor; la segunda proporciona aislamiento térmico cuando es necesario, mientras que la tercera funciona como una barrera frente al viento y debe ser ligera y transpirable.

A partir de esta recomendación, Aguilar identifica cinco errores frecuentes que pueden afectar la comodidad durante una jornada de cometas.

1. Vestirse completamente de algodón

Aunque el algodón es una fibra cómoda para el uso cotidiano, tiene una característica que puede jugar en contra durante actividades físicas: absorbe el sudor y tarda más tiempo en secarse.

Cuando la prenda permanece húmeda y entra en contacto con el viento, puede aumentar la sensación de frío. Por eso, para actividades que implican movimiento, las prendas que facilitan la evacuación de la humedad pueden resultar más convenientes.

2. Pensar que más abrigo siempre es mejor

Una chaqueta gruesa o acolchada puede ser innecesaria cuando la actividad implica caminar, correr o permanecer en movimiento durante buena parte del día.

En jornadas con viento, un cortavientos ligero puede ofrecer protección contra las ráfagas sin generar un exceso de calor.

Para salidas ocasionales existen alternativas como la línea Raincut de Quechua, mientras que quienes realizan actividades al aire libre con mayor frecuencia pueden optar por opciones como la Softshell MT500 de Forclaz, diseñada para combinar protección frente al viento, transpirabilidad y libertad de movimiento.

3. Confundir un cortavientos con un impermeable

Aunque ambas prendas sirven como protección frente a condiciones climáticas, no cumplen exactamente la misma función.

El cortavientos está diseñado principalmente para bloquear el aire y mantener una adecuada transpirabilidad. El impermeable, por su parte, incorpora elementos como membranas y costuras selladas para proteger frente a la lluvia.

Por esta razón, utilizar un impermeable en una actividad física sin necesidad de protegerse de la lluvia puede generar mayor acumulación de calor.

4. Olvidar cuello, ojos y cabeza

Las zonas expuestas también necesitan protección durante una jornada al aire libre.

Un cuello multifunción, gafas deportivas y una gorra o gorro con buen ajuste pueden ayudar a proteger frente al viento, el polvo y la radiación solar.

Estos elementos también pueden mejorar la comodidad cuando se permanece durante varias horas en espacios abiertos.

5. Creer que el viento elimina la necesidad de protector solar

La sensación de frescura provocada por el viento puede hacer que algunas personas subestimen la exposición al sol.

Sin embargo, permanecer al aire libre durante varias horas continúa representando una exposición importante, por lo que el protector solar, la hidratación y la protección física frente al sol siguen siendo fundamentales.

También hay que tener en cuenta el lugar donde se eleva la cometa

La ropa no es el único factor que determina una jornada segura.

La temporada de cometas es una oportunidad para disfrutar en familia y mantenerse activo al aire libre. Con la ropa adecuada, una buena hidratación, protector solar y eligiendo espacios abiertos, alejados de árboles, vías y redes eléctricas, la experiencia será mucho más cómoda y segura para todos”, concluye Andrea Aguilar.

Así, más allá de elegir una cometa y buscar el mejor viento, preparar adecuadamente la vestimenta y escoger un lugar seguro puede ayudar a disfrutar de esta tradición colombiana durante agosto, aprovechando las condiciones de la temporada sin descuidar la comodidad y el bienestar.

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