El gaming dejó hace tiempo de ser una actividad exclusiva de un grupo reducido de entusiastas. En Colombia, los videojuegos ya hacen parte de la vida cotidiana de millones de personas y la comunidad continúa creciendo a medida que aparecen nuevos dispositivos, plataformas y experiencias de entretenimiento.
El país cuenta actualmente con más de 10 millones de gamers activos, una comunidad que incluso supera la población de Bogotá y que refleja la dimensión que ha alcanzado el gaming dentro de la cultura digital colombiana.
Las cifras oficiales también muestran esta transformación. Según datos del DANE, el 31,4 % de las personas de cinco años o más en Colombia juega o descarga videojuegos en línea, una cifra que evidencia cómo los videojuegos dejaron de ser un entretenimiento de nicho para convertirse en una actividad cada vez más cotidiana.
Y aunque el Día Mundial del Gamer se conmemoró el pasado 29 de agosto, la realidad es que no existe una única fecha para hablar de una comunidad que continúa creciendo durante todo el año.
Ya no existe un solo tipo de gamer
Una de las principales transformaciones del gaming está precisamente en sus jugadores.
Hoy una persona puede jugar desde un celular mientras espera el transporte, otra puede pasar varias horas frente a un computador compitiendo en línea y otra puede encender una consola en la sala para disfrutar una aventura narrativa.
También están quienes juegan con amigos, quienes comparten partidas con su familia y aquellos que simplemente buscan unos minutos de entretenimiento.
En otras palabras, ser gamer ya no implica responder a un único perfil.
“Hoy no existe una única manera de ser gamer. Cada persona tiene juegos, espacios y expectativas diferentes. Por eso, nuestro propósito es desarrollar pantallas capaces de adaptarse a esas preferencias y permitir que la tecnología acompañe la experiencia sin complicarla”, afirma Manuel Penagos, director de la división de Visual Display en Samsung Colombia.
Esta diversidad también está obligando a la industria tecnológica a replantear qué significa diseñar un dispositivo pensado para jugar.
América Latina también está jugando más
El crecimiento colombiano forma parte de una tendencia mucho más amplia en la región.
De acuerdo con estimaciones de Newzoo, América Latina alcanzó aproximadamente 372,3 millones de jugadores en 2025, lo que representa un crecimiento del 4,5 % frente al año anterior. El mercado regional generó además cerca de 8.300 millones de dólares en ingresos relacionados con los videojuegos.
Dentro de este panorama, Colombia, Brasil y México se encuentran entre los mercados más relevantes de la región.
El crecimiento no está relacionado únicamente con la cantidad de jugadores. Alrededor de los videojuegos también han aparecido comunidades, competencias, creadores de contenido, transmisiones en vivo y nuevas formas de entretenimiento.
El gaming se convirtió así en un ecosistema que conecta tecnología, cultura, entretenimiento y creación de contenido.
¿Cuánto juega un gamer colombiano?
La comunidad tampoco puede medirse únicamente por la cantidad de personas que juegan.
Una segmentación regional publicada por IAB identifica diferentes perfiles de acuerdo con el tiempo dedicado a los videojuegos. Los jugadores casuales pueden dedicar menos de 10 horas semanales, mientras que los usuarios entusiastas se encuentran entre las 11 y 20 horas. En el extremo de mayor dedicación están quienes superan las 21 horas semanales.
Más que establecer cuánto debería jugar una persona, estas categorías permiten entender que la experiencia gamer es cada vez más diversa.
Un jugador competitivo puede priorizar la velocidad de respuesta y la tasa de refresco. Otro puede darle mayor importancia a la resolución y la calidad visual. Para alguien más, una pantalla grande y una buena experiencia audiovisual pueden ser suficientes para disfrutar un juego después del trabajo.
Y esa diversidad está llegando directamente al diseño de las pantallas.
Cuando la pantalla entiende qué estás jugando
Un videojuego de carreras no exige necesariamente las mismas características que un título competitivo, un juego deportivo o una aventura cinematográfica.
Por eso, uno de los caminos que está tomando la tecnología es la personalización automática.
Samsung, por ejemplo, ha incorporado AI Auto Game Mode, una función capaz de analizar el género y las escenas de un videojuego para ajustar automáticamente diferentes aspectos de la experiencia, como imagen, sonido y rendimiento.
La idea es sencilla: que el usuario pueda concentrarse en jugar sin tener que entrar constantemente en diferentes menús para configurar la pantalla.
“La inteligencia artificial cobra valor cuando deja de sentirse como una configuración adicional y comienza a trabajar de forma natural para el usuario. En gaming, esto significa que la pantalla puede entender el tipo de juego y ajustar la experiencia mientras la persona se concentra en la partida”, agrega Penagos.
Monitores y televisores empiezan a hablar el mismo idioma
Durante años existió una división bastante clara: el monitor era el territorio de los jugadores competitivos, mientras que el televisor estaba asociado principalmente con el entretenimiento y la experiencia cinematográfica.
Esa frontera se ha ido reduciendo.
La línea de monitores Odyssey de Samsung ofrece alternativas que van desde pantallas curvas enfocadas en la inmersión hasta modelos con tasas de actualización de hasta 500 Hz, permitiendo que cada usuario priorice características como resolución, tipo de panel o velocidad de refresco.
Al mismo tiempo, los televisores han incorporado prestaciones que anteriormente eran mucho más habituales en monitores gaming.
La evolución de las tasas de actualización es uno de los ejemplos más claros. Los tradicionales 60 Hz fueron durante años el estándar en televisores, pero los 120 Hz adquirieron protagonismo con las nuevas generaciones de consolas.
Actualmente, algunos modelos de Samsung ofrecen hasta 165 Hz, como determinadas referencias de la línea OLED S95, buscando entregar movimientos más fluidos en juegos de acción y experiencias donde la respuesta visual tiene un papel importante.
¿Monitor o televisor para jugar?
La respuesta depende cada vez menos de las limitaciones tecnológicas y más de cómo quiere jugar cada persona.
Un monitor continúa teniendo ventajas para quienes buscan competir, estar cerca de la pantalla y aprovechar tasas de actualización extremadamente altas.
Un televisor, por otro lado, puede resultar más atractivo para quienes buscan una experiencia de mayor formato, alto rango dinámico y la posibilidad de combinar videojuegos con películas, series y deportes desde la sala.
Para el jugador casual que utiliza una misma pantalla para prácticamente todo su entretenimiento, un televisor OLED puede convertirse en una alternativa especialmente interesante.
La elección, entonces, no depende únicamente de si se juega en PC o consola. También influyen el espacio disponible, los juegos favoritos y el tipo de experiencia que se quiere obtener.
La inteligencia artificial también llega al televisor
La evolución no se limita al gaming.
Samsung también está llevando la inteligencia artificial a sus televisores mediante Vision AI Companion, una propuesta que busca convertir la pantalla en una plataforma más intuitiva y personalizada.
La experiencia integra una versión mejorada de Bixby y agentes como Copilot y Perplexity, además de funciones destinadas a optimizar automáticamente la imagen y el sonido dependiendo del contenido que se esté reproduciendo.
Esto refuerza una tendencia importante: el televisor está dejando de ser únicamente una pantalla para consumir contenido y comienza a convertirse en un dispositivo más inteligente dentro del ecosistema de entretenimiento del hogar.
De los píxeles al 4K y 8K
La evolución del gaming también puede observarse en la tecnología detrás de las pantallas.
Los videojuegos pasaron de gráficos construidos con unos pocos píxeles a mundos virtuales con iluminación avanzada, texturas detalladas, altas tasas de actualización y resoluciones que llegan al 4K y 8K.
Pero quizá el cambio más importante no está únicamente en la resolución.
La industria está aprendiendo que no todos los jugadores quieren lo mismo.
Para algunos, 500 Hz pueden marcar la diferencia. Para otros, una pantalla OLED de gran tamaño será mucho más atractiva. También están quienes prefieren jugar en el celular, en una portátil o directamente desde un servicio en la nube.
La tecnología, por tanto, está evolucionando en varias direcciones al mismo tiempo.
Colombia ya no puede verse como un mercado gamer de nicho
Los más de 10 millones de gamers activos en Colombia y el 31,4 % reportado por el DANE muestran que el videojuego ya forma parte de los hábitos digitales de una porción importante de la población.
El gaming atraviesa edades, dispositivos y estilos de vida diferentes. Hay jugadores ocasionales, competidores, creadores de contenido, familias y usuarios que simplemente encuentran en los videojuegos una forma de entretenimiento.
Por eso, el verdadero cambio no consiste únicamente en que haya más personas jugando.
El cambio está en que cada vez existen más maneras de ser gamer.
Y mientras esa comunidad continúa creciendo, fabricantes y desarrolladores tienen el desafío de crear tecnologías capaces de adaptarse a esa diversidad. Porque al final, no hay una sola manera de jugar, y la pantalla que acompaña la experiencia tampoco tiene por qué ser siempre la misma.









