Perder el control de los datos personales ya no es cuestión de azar. En Colombia, las cifras muestran una realidad inquietante: miles de denuncias por fraudes, robos digitales y violación de información privada revelan que los ciberdelitos avanzan al ritmo de nuestros descuidos, según reportes del Centro Cibernético Policial. Un enlace abierto sin pensar o un mensaje confiado de más pueden detonar un problema mayor.
Las consecuencias no tardan en aparecer. Suplantaciones, accesos bloqueados y movimientos financieros irregulares suelen ser el primer síntoma de una cadena difícil de detener. Y aunque muchos imaginan fallas técnicas complejas, la mayoría de los ataques comienzan con decisiones cotidianas. De hecho, el reporte de Verizon advierte que más de la mitad de las brechas de seguridad tienen origen humano.
En medio del auge de la inteligencia artificial, el debate ya no es si usarla, sino cómo hacerlo sin poner en riesgo la información personal. Para Jaime Pérez, vicepresidente de IA en IFX, la clave está en no confiar a ciegas: verificar herramientas, desconfiar de imitaciones y recordar que la IA apoya, pero no reemplaza el criterio ni los hábitos digitales básicos.
La recomendación es clara: no compartir datos sensibles en chats, validar siempre antes de actuar y hablar del tema en grupo para detectar alertas a tiempo. Usada con cabeza fría, la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada para la seguridad digital. Usada sin cuidado, basta un clic para abrir la puerta al fraude.









