La Fundación Challenger continúa fortaleciendo su apuesta por el desarrollo sostenible en Colombia con un modelo que prioriza la creación de capacidades dentro de las comunidades, promoviendo que sean sus propios habitantes quienes lideren y mantengan los procesos de transformación social a largo plazo.

A diferencia de iniciativas enfocadas únicamente en la entrega de infraestructura, la Fundación trabaja bajo un enfoque de valor compartido, donde el crecimiento empresarial y el desarrollo social avanzan de manera conjunta, integrando la inversión social como parte del desarrollo del país.

De «Cocinas del Oasis» a Centros de Desarrollo Comunitario

Uno de los proyectos más representativos de esta estrategia se desarrolla en La Guajira, donde inicialmente nació el programa Cocinas del Oasis, orientado a mejorar la infraestructura para la alimentación infantil en comunidades indígenas.

Tras un proceso de investigación social participativa realizado directamente con las comunidades y en su lengua materna, el wayuunaiki, la iniciativa evolucionó hacia los Centros de Desarrollo Comunitario, espacios diseñados para fortalecer múltiples dimensiones del bienestar comunitario.

Estos centros cuentan con:

  • Aula para procesos de formación.
  • Cocina comunitaria.
  • Auditorio para reuniones y actividades culturales.

Además de fortalecer la seguridad alimentaria, estos espacios buscan impulsar la capacitación técnica, la cohesión social y la preservación de la identidad cultural de las comunidades wayúu.

Pooloshi, el primer gran resultado

El principal referente de esta nueva etapa fue el Centro de Desarrollo Comunitario de Pooloshi, entregado en septiembre de 2025.

El complejo fue concebido como un espacio flexible para:

  • Formación técnica.
  • Preparación de alimentos.
  • Talleres comunitarios.
  • Reuniones.
  • Eventos culturales.

El objetivo es facilitar el intercambio de conocimientos entre los saberes ancestrales y la formación técnica, permitiendo que la comunidad gestione de manera autónoma su propio desarrollo.

Formación para construir y mantener el futuro

Uno de los pilares del modelo consiste en involucrar directamente a los habitantes durante la construcción de los centros.

La Fundación desarrolla procesos de capacitación técnica en construcción para que los integrantes de las comunidades participen activamente en las obras y posteriormente cuenten con las herramientas necesarias para realizar el mantenimiento de la infraestructura sin depender de apoyo externo.

Este enfoque busca preservar la identidad cultural de las comunidades wayúu mientras fortalece sus capacidades productivas y organizativas.

Impacto en La Guajira

El proyecto ha beneficiado comunidades de los municipios de:

  • Uribia.
  • Manaure.
  • Riohacha.

Entre las comunidades participantes se encuentran:

  • Yatashi.
  • Jisentira.
  • Walaschen.
  • Pooloshi.
  • Wakuaipamana.
  • Mechuamana.

Hasta el momento, la iniciativa ha impactado:

  • Más de 900 estudiantes.
  • Cerca de 240 familias.

Además de mejorar las condiciones para la preparación de alimentos mediante soluciones como zonas de sombra y fogones de piedra, estos espacios se han convertido en puntos de encuentro para fortalecer el tejido social.

Nueva etapa en Monte Rey

Tras la culminación del centro comunitario de Pooloshi, la Fundación Challenger inició una nueva fase del proyecto con la construcción del Centro de Desarrollo Comunitario de Monte Rey.

En esta etapa, la comunidad continuará su proceso de formación técnica para asumir de manera independiente el mantenimiento futuro de la infraestructura, consolidando así un modelo basado en la sostenibilidad y la autogestión.

Durante su último año de operación, la Fundación Challenger reportó un impacto superior a 2.200 personas en Colombia mediante programas sociales y procesos de formación, reafirmando su compromiso con el desarrollo comunitario y la generación de oportunidades.

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