El crecimiento del comercio electrónico, el trabajo remoto y las finanzas digitales está cambiando la vida cotidiana en Colombia, pero también está abriendo la puerta a un fraude digital más sofisticado y silencioso. Los ciberdelincuentes ya no actúan de forma improvisada: hoy usan inteligencia artificial, automatización y redes interconectadas para cometer estafas que se replican rápido y casi no dejan rastro.
Así lo advierte el informe Future of Fraud Forecast 2026, presentado por DataCrédito Experian, que alerta sobre un escenario en el que los ataques serán más difíciles de detectar tanto para empresas como para consumidores. Según el estudio, el uso de tecnologías avanzadas está permitiendo fraudes más persistentes, capaces de engañar incluso a los sistemas de seguridad tradicionales.
Las cifras confirman la gravedad del problema. Solo en Estados Unidos, las pérdidas por estafas superaron los US$12.500 millones en 2024, de acuerdo con la Federal Trade Commission. Además, datos de Experian indican que cerca del 60 % de las empresas en el mundo incrementó sus pérdidas por fraude, una tendencia que anticipa riesgos crecientes para mercados como el colombiano.
Para 2026, las amenazas más frecuentes incluirán suplantación de identidad con deepfakes, clonación de sitios web, ataques desde dispositivos inteligentes y bots capaces de manipular emocionalmente a las personas. “El fraude dejó de ser un riesgo lejano y se volvió parte del día a día”, advierte Víctor Nieto, quien señala que anticiparse y detectar señales tempranas será clave para proteger la confianza en el ecosistema digital y financiero del país.









