El Festival Estéreo Picnic (FEP), uno de los eventos musicales más importantes de América Latina, implementará en su edición 2026 una estrategia integral enfocada en sostenibilidad energética y compensación climática. La iniciativa será liderada por Klik Energy en alianza con el desarrollador de proyectos de mitigación de carbono Biofix.

La propuesta busca ir más allá de la medición del impacto ambiental de un evento masivo. En lugar de limitarse a calcular las emisiones generadas, el proyecto pretende transformarlas en acciones concretas de compensación ambiental y desarrollo social en territorios colombianos.

El modelo incluye tres componentes principales: análisis energético del evento, campañas de educación ambiental para los asistentes y compensación de emisiones mediante proyectos de conservación en ecosistemas estratégicos del país.

Un festival como una “ciudad temporal”

Uno de los puntos centrales de la estrategia parte de entender el funcionamiento de los festivales masivos desde una perspectiva energética. Según estudios técnicos realizados por Klik Energy, un evento del tamaño del Festival Estéreo Picnic puede compararse con una pequeña ciudad en funcionamiento durante varios días.

Durante el festival se movilizan decenas de miles de personas, se instalan grandes infraestructuras tecnológicas y se activan múltiples sistemas eléctricos para sonido, iluminación, pantallas digitales y conectividad.

Esta concentración de actividad genera una demanda energética considerable. Por ejemplo, solo las pantallas LED del escenario principal pueden requerir hasta 240 kilovatios de potencia, una cifra que refleja el nivel de energía necesario para sostener la experiencia audiovisual que caracteriza a los grandes conciertos.

De hecho, una sola hora de funcionamiento de estas pantallas puede consumir más energía que la que utiliza una familia promedio en Bogotá durante un mes completo.

Educación ambiental para los asistentes

Además de gestionar el consumo energético del evento, Klik liderará una campaña pedagógica destinada a explicar a los asistentes el impacto ambiental de diversas actividades cotidianas dentro del festival.

La iniciativa busca generar conciencia sobre cómo acciones aparentemente simples, como el uso constante del celular para grabar videos o compartir contenido en redes sociales, también tienen un costo energético asociado.

Según datos del estudio técnico presentado por la compañía, desplazarse por un feed de noticias en redes sociales durante un minuto puede implicar un consumo energético equivalente al necesario para que un vehículo eléctrico recorra aproximadamente 13 metros.

Estas comparaciones buscan facilitar la comprensión del impacto energético digital, un aspecto que suele pasar desapercibido dentro de eventos de gran escala.

La energía generada por la multitud

Curiosamente, la energía dentro de un festival no proviene únicamente de los sistemas eléctricos instalados. Los propios asistentes también generan energía a través del movimiento colectivo.

Cuando decenas de miles de personas saltan al mismo tiempo durante un concierto, el movimiento produce vibraciones en el suelo que pueden ser registradas por instrumentos de medición.

En algunos casos, estas vibraciones pueden alcanzar niveles comparables a pequeños movimientos sísmicos, con magnitudes cercanas a 2.3 en la escala sísmica, lo que demuestra el impacto físico que puede generar una multitud durante un espectáculo en vivo.

Compensación de emisiones a través de créditos de carbono

Para equilibrar el impacto ambiental del evento, el festival implementará un sistema de compensación basado en créditos de carbono.

Cada crédito representa una tonelada de dióxido de carbono que se evita emitir a la atmósfera gracias a proyectos de conservación o reducción de emisiones.

Para dimensionar esta cifra, una tonelada de CO₂ equivale aproximadamente a la cantidad generada por una persona al realizar siete viajes de ida y vuelta en avión entre Bogotá y Cartagena.

Estos créditos serán generados a partir de proyectos de restauración y protección de ecosistemas ubicados en el departamento del Guaviare, una región que forma parte del corredor amazónico colombiano.

Conservación amazónica y desarrollo comunitario

El programa de compensación está vinculado a un proyecto bajo el esquema REDD+, orientado a la reducción de emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal.

Este proyecto se desarrolla junto a comunidades indígenas puinaves y curripacos, quienes participan activamente en la conservación de 248.000 hectáreas de bosque húmedo tropical.

La iniciativa no solo busca proteger estos ecosistemas estratégicos, sino también generar beneficios directos para las comunidades locales mediante programas de empleo, educación y acceso a servicios de salud.

De esta forma, la conservación del bosque se convierte en una fuente de desarrollo sostenible para las poblaciones que habitan la región.

Los “ríos voladores” y el agua de Bogotá

Uno de los aspectos más relevantes de la protección de la Amazonía está relacionado con su influencia en los sistemas climáticos de otras regiones del país.

Los bosques amazónicos liberan grandes cantidades de vapor de agua que forman corrientes atmosféricas conocidas como “ríos voladores”. Estas corrientes transportan humedad hacia la región Andina, contribuyendo a la formación de lluvias en los páramos.

Entre estos ecosistemas se encuentra el Páramo de Sumapaz, considerado uno de los complejos de páramo más grandes del mundo y una fuente fundamental de agua para millones de habitantes de Bogotá y otras ciudades.

La deforestación en la Amazonía puede alterar este equilibrio climático, reduciendo la disponibilidad de lluvias y afectando la seguridad hídrica en zonas urbanas.

Hacia un nuevo estándar en la industria de eventos

Con esta iniciativa, Klik Energy y Biofix buscan impulsar un modelo diferente para la industria de los eventos masivos.

La propuesta plantea que la energía deje de ser vista únicamente como un costo operativo y pase a considerarse un activo estratégico capaz de generar valor ambiental y social.

Al integrar medición energética, educación ambiental y compensación climática, el Festival Estéreo Picnic 2026 podría convertirse en un referente regional en la gestión sostenible de eventos culturales.

Si este modelo logra consolidarse, podría servir como base para que otros festivales y conciertos adopten estrategias similares en el futuro, contribuyendo a una industria del entretenimiento más consciente de su impacto ambiental.

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