El teléfono inteligente se ha convertido en uno de los objetos que más utilizamos durante el día y también en una superficie que está constantemente en contacto con nuestras manos y con diferentes ambientes. Transporte público, baños, restaurantes, hospitales y espacios de trabajo son algunos de los lugares donde estos dispositivos pueden entrar en contacto con microorganismos.
De acuerdo con Karol Restrepo, docente de la Especialización en Epidemiología de la Fundación Universitaria del Área Andina, diferentes estudios han encontrado comunidades microbianas en las superficies de los teléfonos, con una composición que puede variar considerablemente dependiendo de los hábitos de uso, el entorno y la frecuencia de limpieza.
Entre los microorganismos identificados en este tipo de superficies aparecen bacterias como Staphylococcus epidermidis, Staphylococcus aureus, Micrococcus y Bacillus, además de algunas bacterias Gram negativas como E. coli, Klebsiella y Pseudomonas aeruginosa.
Esto no significa que cada teléfono represente necesariamente un riesgo sanitario, pero sí evidencia la importancia de mantener una rutina adecuada de limpieza, especialmente cuando el dispositivo se utiliza en ambientes de alta circulación.
El teléfono puede convertirse en un punto de contaminación cruzada
La preocupación está relacionada principalmente con el contacto constante entre el celular y las manos. Una persona puede tocar diferentes superficies durante el día, utilizar posteriormente su teléfono y luego volver a tocarse la cara, consumir alimentos o entrar en contacto con otras personas.
La permanencia de microorganismos sobre superficies no porosas depende de factores como el tipo de microorganismo, la temperatura, la humedad y las características del material. Algunos pueden permanecer durante horas o días, mientras que otros pueden sobrevivir durante periodos más prolongados bajo determinadas condiciones.
Por esta razón, la higiene del teléfono puede complementar otras medidas básicas como el lavado frecuente de manos.
¿Se puede limpiar el celular con alcohol?
La limpieza del dispositivo debe hacerse siguiendo las recomendaciones del fabricante. Aunque determinados productos desinfectantes pueden reducir significativamente la cantidad de microorganismos presentes en una superficie, utilizarlos de manera incorrecta o excesiva puede deteriorar algunos componentes del teléfono.
Entre los elementos que pueden verse afectados se encuentran los recubrimientos oleofóbicos de las pantallas, utilizados para reducir la acumulación de huellas y facilitar la limpieza.
Restrepo señala que algunos estudios han encontrado reducciones superiores al 90 % de las Unidades Formadoras de Colonias (UFC) después de procesos de limpieza con toallitas que contienen alcohol isopropílico al 70 %. Sin embargo, esto no significa que todos los teléfonos deban limpiarse de la misma manera.
La recomendación más importante es revisar las instrucciones específicas del fabricante y evitar productos abrasivos o métodos que puedan introducir líquidos directamente en puertos, altavoces u otras zonas sensibles.
La resistencia del teléfono también importa
La necesidad de limpiar los dispositivos con mayor frecuencia ha llevado a que la resistencia física y la protección frente al agua y el polvo cobren mayor relevancia.
En este punto, fabricantes como HONOR han desarrollado tecnologías orientadas a mejorar la resistencia de sus equipos. Entre ellas se encuentra NanoCrystal Shield, una solución utilizada por la compañía en determinados modelos para reforzar la protección de sus pantallas.
La compañía también destaca certificaciones como IP68 e IP69K en dispositivos compatibles, estándares relacionados con la protección frente al ingreso de polvo y agua bajo condiciones específicas de prueba.
Sin embargo, contar con una certificación de resistencia al agua no significa que un teléfono pueda ser sometido indiscriminadamente a productos químicos o líquidos. La limpieza siempre debe realizarse siguiendo las indicaciones correspondientes al modelo.
La higiene del celular empieza con los hábitos
Más allá de las características técnicas del dispositivo, los hábitos del usuario siguen siendo fundamentales. Un teléfono que se manipula constantemente puede acumular microorganismos simplemente por estar en contacto permanente con las manos y diferentes superficies.
Por eso, mantener limpia la pantalla, evitar utilizar el teléfono durante actividades que puedan contaminarlo y lavarse las manos con frecuencia son medidas sencillas que pueden ayudar a reducir la transferencia de microorganismos.
La evolución de los smartphones apunta así no solamente hacia pantallas más resistentes y equipos con mayor protección frente al agua y el polvo, sino también hacia dispositivos capaces de adaptarse mejor a los hábitos cotidianos de los usuarios.
En un contexto donde el celular acompaña prácticamente todas las actividades del día, incorporarlo a las rutinas habituales de limpieza puede ser tan importante como mantener en buenas condiciones otros objetos de uso frecuente.









