El sistema de pagos inmediatos Bre-B ya supera los 30 millones de usuarios y acumula 670 millones de transacciones en sus primeros seis meses. Sin embargo, un nuevo reporte de SoFi Tech Solutions advierte que la velocidad de adopción está trasladando la presión hacia la infraestructura tecnológica, los sistemas de fraude y los procesos de vinculación de nuevos clientes.

La transformación digital del sistema financiero colombiano está entrando en una nueva etapa. La llegada de Bre-B ha acelerado la adopción de los pagos inmediatos y ha elevado las expectativas de los usuarios, pero también está poniendo a prueba la capacidad de las entidades financieras para responder a un crecimiento cada vez mayor.

En el marco de la 60ª Convención Bancaria de Asobancaria, SoFi Tech Solutions, proveedor de tecnología financiera para bancos, fintechs y marcas, presentó los principales resultados de la edición para Colombia de su reporte sobre Banca Adaptativa.

Uno de los datos más llamativos es la velocidad con la que Bre-B ha sido adoptado: el sistema ya suma más de 30 millones de usuarios y 670 millones de transacciones durante sus primeros seis meses.

El éxito en la adopción, sin embargo, plantea un nuevo desafío para el sector: mientras para el usuario final realizar una operación es cada vez más sencillo e inmediato, detrás de esa experiencia existen infraestructuras que deben ser capaces de procesar millones de operaciones, verificar identidades y detectar posibles fraudes prácticamente en tiempo real.

El nuevo problema de la banca: crecer sin perder velocidad

La expansión de los pagos inmediatos ha cambiado lo que los consumidores esperan de las entidades financieras.

La rapidez dejó de ser un elemento diferenciador para convertirse en una expectativa básica. Sin embargo, el reto ahora está en conseguir que esa misma velocidad se mantenga cuando aumenta exponencialmente el número de usuarios.

De acuerdo con el reporte de SoFi Tech Solutions, solo el 7,4 % de los líderes tecnológicos consultados identifica la velocidad transaccional como su principal problema cotidiano con los clientes.

La preocupación más importante aparece en otro punto: la capacidad de escalar hacia nuevos clientes.

Para el 19,8 % de las organizaciones, este es el problema más disruptivo reportado por sus usuarios.

La situación resulta especialmente relevante porque vincular una llave digital puede realizarse rápidamente, pero otros procesos internos no necesariamente tienen la misma capacidad de respuesta.

Los sistemas de incorporación de clientes y los mecanismos de verificación de identidad o KYC en tiempo real pueden experimentar retrasos y cuellos de botella cuando deben gestionar grandes volúmenes de registros simultáneamente.

La infraestructura de fraude es uno de los mayores riesgos

El crecimiento de las transacciones inmediatas también genera presión sobre los sistemas encargados de protegerlas.

Cuando se preguntó a los líderes tecnológicos qué componentes podrían fallar primero ante un crecimiento exponencial de la demanda, el principal riesgo identificado fue la infraestructura de fraude y riesgo, señalada por el 38,3 % de los encuestados.

Esto plantea una paradoja para las instituciones financieras: mientras los consumidores esperan operaciones cada vez más rápidas y fluidas, los bancos necesitan realizar controles de seguridad igualmente rápidos y eficientes.

La capacidad de procesar una transacción en segundos ya no es suficiente. También es necesario analizar el riesgo, verificar al usuario y detectar comportamientos potencialmente fraudulentos sin introducir fricciones que deterioren la experiencia.

Lily Mendia: “La rapidez transaccional dejó de ser una ventaja”

Para Lily Mendia, directora de ventas bancarias para Latinoamérica en SoFi Tech Solutions, el cambio en las expectativas de los consumidores es uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector financiero.

“En un entorno donde iniciativas como Bre-B han elevado las expectativas del usuario hacia pagos instantáneos, la rapidez transaccional dejó de ser una ventaja para convertirse en el estándar mínimo”.

Según Mendia, el siguiente paso para las instituciones financieras consiste en conseguir una mayor personalización de las experiencias digitales sin que el crecimiento de usuarios termine generando fricciones operativas.

La ejecutiva también plantea la necesidad de orquestar y automatizar los flujos digitales, con el objetivo de que la relación con el cliente pueda comenzar de manera sencilla y mantenerse a medida que aumentan sus necesidades.

Colombia tiene una brecha importante frente a Brasil

El reporte también permite comparar el nivel de adaptación tecnológica de Colombia con otros mercados latinoamericanos.

Uno de los contrastes más importantes aparece frente a Brasil.

En Colombia, el 69,1 % de las empresas considera que las limitaciones operativas internas frenan la innovación de sus productos.

En Brasil, en cambio, esta situación afecta al 19,6 % de las organizaciones.

La diferencia también aparece cuando se analiza la capacidad de escalar la infraestructura tecnológica ante picos de demanda.

Solo el 6,2 % de las entidades colombianas afirma que podría multiplicar por diez su infraestructura tecnológica en un periodo de siete días.

En Brasil, esta capacidad alcanza al 63,0 % de las empresas consultadas.

Los datos muestran una diferencia significativa en la capacidad de respuesta tecnológica de ambos mercados y plantean uno de los principales desafíos para Colombia: modernizar la infraestructura sin que esto implique necesariamente reemplazar por completo los sistemas centrales existentes.

México muestra un mayor impacto comercial de los servicios en tiempo real

La comparación con México presenta otra diferencia relevante.

El 90,9 % de las empresas mexicanas consultadas afirma que los servicios financieros en tiempo real impulsan significativamente el crecimiento de sus ingresos actuales.

En Colombia, este porcentaje llega al 54,4 %.

La diferencia sugiere que, aunque el país ha avanzado rápidamente en la adopción de pagos inmediatos, todavía existe una oportunidad importante para que las instituciones financieras conviertan esta tecnología en nuevas oportunidades comerciales.

La banca en tiempo real no se limita, por tanto, a permitir que una persona envíe dinero de manera instantánea. También puede convertirse en una herramienta para desarrollar nuevos productos, mejorar la relación con los clientes y generar nuevas fuentes de ingresos.

Colombia también enfrenta retrasos para lanzar nuevos productos

El reporte muestra otro desafío relacionado con la velocidad de innovación.

En Argentina, el 87,2 % de las empresas tarda más de seis meses en llevar un nuevo producto financiero al mercado.

Colombia se encuentra muy cerca, con un 80,2 % de las organizaciones que enfrenta este mismo periodo de espera.

Esto evidencia una contradicción: los consumidores tienen acceso cada vez más rápido a servicios financieros digitales, pero las instituciones pueden necesitar varios meses para desarrollar y lanzar nuevas soluciones.

Reducir esta brecha será fundamental en un mercado donde las fintechs y nuevos competidores pueden reaccionar con mayor rapidez ante los cambios en las necesidades de los usuarios.

¿Qué propone la Banca Adaptativa?

Ante este escenario, SoFi Tech Solutions plantea el concepto de Banca Adaptativa como una estrategia para que las instituciones puedan responder con mayor agilidad a los cambios tecnológicos y a las nuevas expectativas de los consumidores.

El modelo se apoya en tres grandes pilares.

Resiliencia para adaptarse en tiempo real

La resiliencia bancaria ya no debería entenderse únicamente como la capacidad de soportar grandes volúmenes de transacciones.

El nuevo reto consiste en adaptarse a esos cambios en tiempo real, manteniendo la continuidad del servicio y convirtiendo cada interacción en una experiencia positiva para el usuario.

La experiencia digital como estrategia

Las aplicaciones móviles y las plataformas web han dejado de ser simples canales adicionales.

Para SoFi Tech Solutions, deben convertirse en una parte central de la estrategia de las instituciones financieras.

Esto implica que la experiencia del cliente, la integración de servicios y la capacidad de responder rápidamente deben estar conectadas.

Arquitecturas digitales ágiles

La tercera pieza está relacionada con la infraestructura.

Las entidades necesitan evolucionar hacia arquitecturas digitales ágiles, impulsadas por APIs y tecnologías nativas de la nube, capaces de responder a cambios en la demanda y ofrecer experiencias personalizadas.

La idea no necesariamente implica reemplazar todos los sistemas heredados, sino incorporar nuevas capas tecnológicas que permitan conectar, automatizar y modernizar procesos específicos.

El desafío después de Bre-B será mantener el ritmo

El éxito inicial de Bre-B demuestra que existe una demanda importante por servicios financieros rápidos, sencillos y disponibles en tiempo real.

Pero la adopción masiva también está revelando una nueva realidad: el usuario puede avanzar más rápido que la infraestructura que lo soporta.

Mientras millones de personas esperan realizar operaciones instantáneas, las entidades deben garantizar que los procesos de identificación, incorporación, prevención del fraude y gestión del riesgo funcionen con la misma velocidad.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en tener pagos inmediatos.

La verdadera competencia estará en quién puede construir una experiencia financiera capaz de ser rápida, segura, escalable y personalizada al mismo tiempo.

Con más de 30 millones de usuarios y 670 millones de transacciones en sus primeros seis meses, Bre-B ha demostrado el apetito del mercado colombiano por los pagos inmediatos. Ahora el desafío para bancos, fintechs y demás actores financieros será construir la infraestructura necesaria para que ese crecimiento pueda mantenerse.

Un estudio regional sobre la transformación financiera

El reporte de Banca Adaptativa de SoFi Tech Solutions se realizó a partir de una muestra de 337 directores de tecnología (CTO) y directores de información (CIO) pertenecientes a organizaciones de los sectores financiero, retail, tecnología y turismo en Colombia, México, Brasil y Argentina.

Los resultados muestran que la transformación digital de la banca latinoamericana ya no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas.

La capacidad de adaptarse, escalar y ofrecer experiencias digitales sin fricción será cada vez más determinante para competir en un ecosistema financiero donde el tiempo real comienza a convertirse en el nuevo estándar.

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