Durante IFA 2026, LG presentó una estrategia para llevar sus tecnologías de ahorro energético a una gama más amplia de lavadoras, secadoras, refrigeradores y lavavajillas, buscando que la eficiencia deje de ser una característica exclusiva de los productos más premium.

La eficiencia energética se ha convertido en uno de los grandes temas de la tecnología para el hogar. Ya no se trata únicamente de fabricar electrodomésticos que consuman menos electricidad, sino de conseguir que esa eficiencia se mantenga sin sacrificar rendimiento, capacidad o comodidad.

En IFA 2026, LG Electronics está llevando esa idea un paso más allá con una estrategia que busca extender algunas de sus tecnologías más avanzadas de ahorro energético a una mayor cantidad de productos.

La compañía está mostrando en Berlín una nueva generación de electrodomésticos que abarca soluciones de lavandería, refrigeración y lavado de vajilla, con un objetivo bastante claro: que el alto rendimiento energético deje de ser un atributo reservado para los modelos insignia.

Lavadoras y secadoras: menos energía sin renunciar al rendimiento

Uno de los principales focos de LG durante IFA 2026 está en la lavandería.

La compañía presentó una nueva línea que incluye una lavadora capaz de superar los requisitos de eficiencia energética de la categoría A hasta en un 70 %. También mostró una combinación de lavadora-secadora que, en su ciclo exclusivamente de lavado, supera esos requisitos hasta en un 30 %, mientras que el ciclo completo de lavado y secado puede alcanzar una eficiencia hasta un 10 % superior.

Detrás de estos resultados están tecnologías como Direct Drive y el control preciso del inversor, que permiten ajustar la velocidad y potencia del motor dependiendo de la etapa del proceso.

En el caso de las secadoras, LG apuesta por su tecnología Dual Inverter Heat Pump, que recicla el calor dentro del sistema para disminuir el consumo energético durante el secado.

Pero quizás uno de los movimientos más importantes está en llevar esta tecnología a productos que no necesariamente pertenecen al segmento más exclusivo.

La compañía presentó en IFA una nueva secadora de gama premium que llegará a finales de 2026 y que pasa del grado B de la generación anterior a una nueva clasificación A.

La estrategia es evidente: hacer que la eficiencia avanzada llegue progresivamente a más hogares.

Refrigeradores que también aprenden del consumo

La refrigeración es otro de los espacios donde LG está ampliando su apuesta por la eficiencia.

La compañía mostró diferentes formatos de refrigeradores con clasificación energética A, incluyendo modelos Bottom-Freezer que superan los requisitos de esta categoría hasta en un 35 %.

También forman parte de la propuesta modelos Side-by-Side y French Door que alcanzan un rendimiento de grado A.

Para conseguirlo, LG combina mejoras en diferentes componentes del sistema de refrigeración, desde los compresores y motores hasta el aislamiento, los intercambiadores de calor y los sistemas de control de temperatura.

Pero hay otro elemento que empieza a ser cada vez más habitual en los electrodomésticos modernos: la inteligencia artificial.

Los nuevos refrigeradores incorporan un modo de ahorro energético basado en IA, capaz de analizar los datos de consumo durante tres semanas para identificar patrones de uso y ajustar el funcionamiento de la refrigeración durante los periodos de menor actividad.

La idea resulta interesante porque cambia la lógica tradicional del ahorro.

En lugar de pedirle al usuario que esté constantemente pendiente del consumo, el propio electrodoméstico puede analizar cómo se utiliza y modificar su comportamiento.

Los lavavajillas también entran en la estrategia

LG tampoco dejó por fuera a los lavavajillas.

Según la compañía, prácticamente toda su nueva gama alcanza una clasificación energética A, gracias a una nueva unidad de transmisión compacta que reduce el consumo de agua y, como consecuencia, la energía necesaria para calentarla.

Los modelos más avanzados incorporan además Hybrid Air Dry, un sistema que aumenta la circulación de aire y reduce los tiempos de secado, consiguiendo un ahorro energético de hasta un 30 % superior al de la categoría A.

Pero nuevamente la inteligencia artificial aparece como uno de los elementos diferenciadores.

La tecnología AI SenseClean está diseñada para adaptar el funcionamiento del lavavajillas dependiendo de las características de cada carga.

En lugar de utilizar exactamente los mismos parámetros en cada ciclo, el sistema puede analizar hasta 32 variables para modificar aspectos como temperatura y duración.

Esto tiene especial sentido en cargas que no necesitan un ciclo de máxima intensidad. Si los platos tienen poca suciedad, utilizar exactamente la misma cantidad de recursos que para una carga muy exigente sería poco eficiente.

La IA busca precisamente ajustar el proceso a la necesidad real.

El verdadero cambio está en hacer la eficiencia accesible

Más allá de las cifras, lo interesante de la estrategia presentada por LG es el cambio de enfoque.

Durante años, las tecnologías más avanzadas de eficiencia energética han estado asociadas principalmente con productos de gama alta. Ahora los fabricantes buscan trasladar esas innovaciones a un catálogo mucho más amplio.

Esto es importante porque el consumo energético de un hogar no depende de un solo electrodoméstico.

Nevera, lavadora, secadora, lavavajillas y otros dispositivos pueden funcionar durante cientos de horas al año. Por eso, pequeñas mejoras en cada equipo pueden terminar representando una diferencia importante en el consumo acumulado.

El desafío, sin embargo, está en conseguir que la eficiencia no implique una experiencia inferior.

Y ahí es donde tecnologías como los motores inverter, las bombas de calor, los sensores y los sistemas de inteligencia artificial están adquiriendo mayor relevancia.

La tendencia apunta a electrodomésticos capaces de entender cuándo necesitan trabajar más, cuándo pueden reducir su consumo y cómo adaptar su funcionamiento a los hábitos de cada hogar.

¿Hacia dónde va el electrodoméstico inteligente?

La propuesta de LG también deja ver hacia dónde podría evolucionar la categoría durante los próximos años.

La inteligencia artificial aplicada al hogar no necesariamente tiene que significar un electrodoméstico que simplemente converse con el usuario o responda preguntas.

Su utilidad puede estar en algo mucho más práctico: tomar decisiones automáticamente.

Una lavadora que detecta el tipo de carga y modifica el ciclo. Una secadora que reutiliza el calor. Un refrigerador que identifica periodos de menor actividad y reduce su consumo. Un lavavajillas que adapta temperatura y tiempo según la suciedad.

Son funciones menos llamativas que un asistente de voz, pero probablemente mucho más relevantes cuando hablamos del impacto cotidiano de la tecnología.

Una apuesta que va más allá de IFA

LG está presentando esta estrategia en la Zona de Liderazgo Energético de su stand en IFA 2026, que se celebra del 4 al 8 de septiembre en Messe Berlín.

La compañía asegura que su objetivo es que el rendimiento energético de alto nivel deje de ser considerado una característica exclusiva de los productos premium y se convierta progresivamente en un estándar dentro de su catálogo.

Baek Seung-tae, presidente de LG Home Appliance Solution Company, resumió esta visión señalando que la compañía busca combinar los niveles más altos de eficiencia con una mayor accesibilidad para los hogares.

Y probablemente ese sea el punto más importante de esta presentación.

Conclusión: la eficiencia puede convertirse en la próxima gran batalla

La carrera de los electrodomésticos inteligentes ya no parece centrarse únicamente en quién tiene más funciones, más pantallas o más conectividad.

El siguiente campo de batalla puede ser mucho más sencillo: quién consigue hacer más utilizando menos recursos.

La estrategia mostrada por LG en IFA 2026 apunta precisamente hacia ese escenario. La compañía está llevando motores más eficientes, bombas de calor, sensores e inteligencia artificial a diferentes categorías con la intención de reducir el consumo sin convertir el ahorro en un sacrificio para el usuario.

Todavía habrá que comprobar cómo se comportan estos productos en condiciones reales de uso y cuánto representan estas tecnologías en la factura energética de un hogar. Pero la dirección es clara.

El electrodoméstico del futuro no será solamente más inteligente. También tendrá que saber cuándo gastar energía y cuándo no hacerlo.

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