Las fotos de cumpleaños, vacaciones, primeros días de colegio y otros momentos familiares pueden convertirse en parte de la identidad digital de los niños mucho antes de que tengan su propio teléfono o una cuenta en redes sociales. Un nuevo estudio de Norton revela que casi la mitad de los padres colombianos comienza a construir la presencia digital de sus hijos antes de que cumplan tres años.
Mucho antes de abrir su primera cuenta en redes sociales o utilizar un teléfono inteligente, muchos niños ya cuentan con una presencia digital construida por sus propios familiares. Cada fotografía, video o publicación compartida durante la infancia puede permanecer durante años en internet y formar parte de una huella digital que los menores no tuvieron la oportunidad de decidir.
De acuerdo con el Norton Insights Report: Connected Kids, el 86% de los padres de niños menores de 18 años en Colombia teme que las fotografías o información compartida sobre sus hijos en internet pueda afectarles negativamente en el futuro.
Sin embargo, la preocupación convive con una práctica cada vez más común: el 49% de los padres comienza a construir la presencia digital de sus hijos antes de que cumplan tres años.
¿A qué edad comienzan los niños a tener una huella digital?
El estudio muestra que la exposición puede comenzar prácticamente desde los primeros meses de vida.
El 33% de los padres colombianos publicó por primera vez una fotografía o video en el que aparecía el rostro de su hijo después de su nacimiento, pero antes de que cumpliera un año. Otro 17% lo hizo cuando el niño tenía entre uno y dos años.
En conjunto, esto significa que 49% de los padres comparte imágenes de sus hijos antes de que cumplan tres años.
Aunque para muchas familias estas publicaciones representan una manera de compartir momentos especiales con amigos y familiares, también pueden convertirse en los primeros elementos de una identidad digital que acompañará al niño durante buena parte de su vida.
Sharenting: cuando los padres construyen la identidad digital de sus hijos
La huella digital de un menor no empieza necesariamente cuando este crea su primera cuenta en Instagram, TikTok, Facebook u otra plataforma.
También puede construirse a partir de las fotografías, videos, nombres, lugares y experiencias que sus padres, familiares y otros adultos comparten durante su infancia. Esta práctica es conocida como sharenting, término que combina sharing y parenting y que hace referencia a la publicación de información sobre los hijos en internet por parte de sus padres.
El fenómeno suele estar relacionado con una intención positiva: compartir recuerdos, celebrar logros o mantener conectados a familiares que viven lejos. Sin embargo, el contenido publicado puede terminar siendo visto, descargado, reenviado o reutilizado por personas que están fuera del círculo original de confianza.
“Compartir una foto familiar puede parecer un momento pasajero, pero en internet ese contenido puede permanecer indefinidamente, circular más allá de su audiencia original y adquirir vida propia”, explicó Iskander Sanchez-Rola, director sénior de IA e innovación en Norton.
El ejecutivo también señaló que la inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al problema, ya que actualmente no solo se debe considerar quién puede ver una imagen, sino también qué podría ocurrir con ella después de ser publicada.
96% de los padres cree que los niños están expuestos demasiado pronto a contenido inapropiado
La preocupación de los padres colombianos no se limita a las fotografías familiares.
Según el informe, 96% considera que los niños están expuestos demasiado pronto a contenido inapropiado en redes sociales.
Además, el 35% de los padres afirma que su hijo ha tenido una cuenta en redes sociales antes de alcanzar la edad mínima requerida por la plataforma.
Estos datos muestran uno de los principales desafíos para las familias: los niños están llegando cada vez más temprano al entorno digital, mientras que los padres deben encontrar un equilibrio entre permitirles aprovechar la tecnología y reducir los riesgos asociados con ella.
¿Qué preocupa más a los padres sobre la exposición digital?
La sobreexposición en internet se encuentra entre las principales preocupaciones de las familias colombianas.
Entre los riesgos identificados por los padres están:
- 64% teme que sus hijos estén expuestos a contenido para adultos o violento.
- 62% teme que compartan fotografías.
- 61% teme que compartan información personal.
- 59% está preocupado por el contacto con desconocidos.
- 55% teme que compartan su ubicación.
- 55% teme que sus hijos reciban mensajes inapropiados.
El panorama evidencia que la seguridad digital infantil ya no se limita a hablar sobre contraseñas o desconocidos. También implica prestar atención a la cantidad de información que se publica sobre los menores y a la manera en que esa información puede ser utilizada posteriormente.
La inteligencia artificial cambia las reglas del juego
La expansión de las herramientas de inteligencia artificial plantea nuevas preguntas sobre la privacidad de los menores.
Las tecnologías actuales permiten crear, modificar y transformar fotografías, videos y otros contenidos con relativa facilidad. Por esta razón, una imagen publicada en redes sociales puede tener usos que sus protagonistas o sus familias no habían contemplado inicialmente.
Según Norton, el 59% de los padres colombianos ya ha tomado medidas para reducir posibles riesgos relacionados con herramientas o contenido de inteligencia artificial que puedan afectar a sus hijos.
Esto plantea un nuevo reto para las familias: enseñar seguridad digital no solamente significa explicar qué información no se debe compartir, sino también comprender que una fotografía publicada puede ser guardada, modificada, reenviada o utilizada nuevamente.
¿Cómo proteger la privacidad de los niños en internet?
Compartir fotografías familiares no necesariamente significa renunciar a la privacidad. Norton recomienda adoptar algunos hábitos antes de publicar contenido en el que aparezcan menores.
Revisa toda la fotografía
Antes de publicar una imagen, no basta con mirar al niño. También es importante revisar el fondo y todos los elementos que aparecen en la fotografía.
Uniformes escolares, nombres de colegios, direcciones, documentos, placas de vehículos, ubicaciones o elementos que permitan identificar lugares frecuentados por el menor pueden revelar información personal.
Revisa quién puede ver tus publicaciones
No todas las fotografías tienen que ser públicas.
Revisar periódicamente la configuración de privacidad de las redes sociales y limitar el acceso a fotografías familiares a personas de confianza puede reducir la exposición innecesaria.
Evita publicar rutinas en tiempo real
Compartir constantemente dónde está un niño, qué actividades realiza o cuál es su horario puede revelar patrones de su vida cotidiana.
Por eso, una alternativa es evitar publicar información sobre ubicaciones o actividades mientras están ocurriendo.
Piensa en la privacidad futura
Una fotografía que hoy parece divertida o tierna podría resultar incómoda para el niño cuando sea adolescente o adulto.
A medida que los menores crecen, involucrarlos en las decisiones sobre qué imágenes pueden publicarse también puede ayudarles a comprender la importancia de controlar su propia identidad digital.
Comparte menos información personal
Cada publicación puede parecer inofensiva por separado, pero la acumulación de pequeños datos puede terminar revelando información relevante sobre la identidad, ubicación, actividades y rutinas de un menor.
Habla sobre privacidad en familia
Las conversaciones sobre seguridad digital pueden ir mucho más allá de las contraseñas, el tiempo frente a las pantallas o el contacto con desconocidos.
También es importante hablar sobre quién puede guardar, descargar, reenviar, modificar o reutilizar una fotografía después de que ha sido publicada.
Los padres también están aprendiendo a enfrentar los nuevos riesgos digitales
A pesar de los desafíos, los resultados muestran que existe una disposición importante de los padres para hablar con sus hijos sobre seguridad en internet.
El 87% afirma sentirse cómodo conversando con sus hijos sobre riesgos digitales, incluyendo estafas, desconocidos o contenido inapropiado.
Esto representa una oportunidad para convertir la seguridad digital en una conversación constante dentro de las familias y no únicamente en una reacción ante un problema.
La llegada de nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial hace que esta conversación sea todavía más relevante. Los niños y adolescentes tendrán que aprender a desenvolverse en un entorno en el que las imágenes, videos e información personal pueden circular a una velocidad cada vez mayor.
Una identidad digital que empieza antes de que puedan decidir
La principal conclusión del estudio apunta a un cambio en la forma de entender la identidad digital infantil.
Los niños no necesitan tener un teléfono ni una cuenta de Instagram para comenzar a dejar una huella en internet. En muchos casos, esa historia digital empieza con una fotografía publicada por sus padres durante sus primeros meses de vida.
Por eso, proteger a los menores en internet también implica pensar cuidadosamente en qué información compartimos sobre ellos antes de que tengan la capacidad de decidir por sí mismos.
Crear hábitos de privacidad desde una edad temprana puede ayudar a que, cuando llegue el momento de administrar su propia vida digital, los niños tengan un mayor control sobre la identidad que los representa en internet.
El Norton Insights Report: Connected Kids incluye además información sobre inteligencia artificial, ciberacoso, redes sociales, videojuegos y otros riesgos digitales que enfrentan niños y adolescentes.









