La digitalización del sector salud en América Latina avanza a gran velocidad, pero también expone nuevas vulnerabilidades. Historias clínicas electrónicas, sistemas hospitalarios integrados y dispositivos conectados han ampliado la superficie de ataque, convirtiendo la identidad digital en uno de los principales riesgos de ciberseguridad en hospitales y centros médicos de la región.
Expertos en seguridad advierten que el problema ya no está solo en la infraestructura tecnológica, sino en la gestión de accesos. El uso indebido de credenciales válidas, sumado a identidades no humanas como dispositivos IoT y sistemas automatizados, representa una amenaza real para la protección de los datos clínicos y la continuidad de la atención médica.
Frente a este escenario, instituciones de referencia han optado por modelos avanzados de gestión de identidades y accesos (IGA) y control de accesos privilegiados (PAM), apoyados en la automatización y la centralización. Estas estrategias permiten definir perfiles claros, auditar accesos y reducir errores humanos en entornos altamente regulados y con alta rotación de personal.
Los resultados muestran mejoras concretas: menor tiempo en la asignación y revocación de accesos, reducción de incidentes de seguridad y una operación clínica más eficiente. En un contexto de crecentes ciberataques al sector salud, la correcta gestión de identidades no solo protege la información del paciente, sino que se consolida como un factor clave para garantizar una atención médica segura, ágil y continua.









