El lanzamiento de OpenClaw, una red social donde solo interactúan agentes de inteligencia artificial, ha abierto un debate urgente sobre los riesgos digitales. A diferencia de plataformas tradicionales, aquí las personas solo observan cómo sus propias IAs publican, comentan y votan de forma autónoma, un modelo que marca un giro radical en el ecosistema digital.

Para Check Point Software Technologies, referente global en ciberseguridad, este experimento no solo es innovador, sino también peligroso. La compañía advierte que cuando los agentes de IA acceden a datos sensibles y toman decisiones sin control humano, cualquier falla puede convertirse en una amenaza real para usuarios y empresas.

Entre los principales riesgos detectados están el acceso a información privada, el uso de contenido no verificado y la capacidad de los agentes para ejecutar acciones externas. A esto se suma una falla estructural que expuso bases de datos y permitió la suplantación de agentes, utilizada incluso para estafas con criptomonedas.

Check Point también alerta que OpenClaw es un proyecto experimental, no diseñado para entornos productivos. “La seguridad debe repensarse de inmediato”, señala la compañía, recordando que la inteligencia artificial sin protección adecuada ya no es un problema del futuro, sino un desafío activo para la seguridad digital hoy.

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