La industria global de los videojuegos vive una sacudida profunda. Mientras los grandes estudios AAA enfrentan costos crecientes y menor rentabilidad, los desarrolladores independientes y los juegos tipo plataforma avanzan con fuerza, impulsados por comunidades activas y nuevas formas de jugar, según un reciente estudio de Bain & Company.
El mercado del gaming ya supera los 219.000 millones de dólares y seguirá creciendo, pero el dinero se está concentrando en títulos que funcionan como plataformas creativas. Estos juegos apuestan por el contenido generado por usuarios, la interacción social y la expansión de sus franquicias más allá de la consola, marcando un giro frente al modelo tradicional basado solo en gráficos y secuelas.
Los datos muestran un cambio claro en los hábitos de los jugadores. Cada vez más personas —incluidos adultos— dedican tiempo a crear dentro de los juegos, mientras que las audiencias jóvenes priorizan la personalización, la comunidad y la creatividad. Este fenómeno fortalece la retención y convierte a los jugadores en parte activa del éxito del título.
Al mismo tiempo, la distribución directa gana terreno. Los desarrolladores buscan vender sin intermediarios, apoyándose en redes sociales, creadores de contenido e influencers para llegar al público. En este nuevo escenario del gaming global, las franquicias que entiendan al videojuego como un ecosistema —y no solo como un producto— serán las que lideren el futuro de la industria.









