El crecimiento del consumo de videojuegos y contenido digital entre niños colombianos menores de 12 años está transformando la dinámica dentro de los hogares. Según datos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, el entretenimiento interactivo gana cada vez más espacio, impulsando conversaciones sobre bienestar digital, videojuegos y control parental.

Especialistas advierten que no solo importa el tiempo frente a las pantallas. Problemas como la baja calidad visual, retrasos en la imagen o el parpadeo pueden afectar la experiencia de juego y provocar frustración en los menores. Estas situaciones pueden influir en la manera en que los niños manejan emociones como la presión o el fracaso durante las partidas.

Ante este panorama, expertos recomiendan a padres y cuidadores involucrarse más en el mundo gamer de sus hijos. Acompañar las sesiones de juego, establecer horarios y fomentar pausas activas ayuda a convertir los videojuegos en herramientas para fortalecer habilidades como la resiliencia, la toma de decisiones y el control emocional.

En respuesta a esta tendencia, compañías como LG han fortalecido su apuesta por tecnologías enfocadas en una experiencia de juego más fluida y cómoda. Equipos como los televisores OLED evo y los monitores UltraGear incorporan funciones que reducen retrasos y mejoran la calidad visual, buscando crear entornos de gaming más saludables para niños y familias.

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